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La construcción como sector es generalmente un termómetro de la economía, y el Ecuador no es una excepción. Durante los últimos ocho años el sector se ha beneficiado de una combinación de un aumento importante de gasto público en infraestructura y obras civiles, y por otro lado, una mejora sustancial de la capacidad adquisitiva de una creciente clase media con acceso a crédito hipotecario.

Desafortunadamente el sector sufre ya una desaceleración, y muestra tasas de crecimiento negativas a partir del segundo trimestre del año 2015. Los efectos negativos se sienten tanto por el lado público debido a menores ingresos disponibles del gobierno y dificultades en el financiamiento, así como en sector privado por una caída en la confianza y menores fondos disponibles para préstamos hipotecarios. 

Esto no quiere decir que no haya buenas oportunidades para inversionistas en bienes raíces. Momentos de crisis económica son momentos de compradores, especialmente de aquellos que cuentan con la liquidez necesaria o buen acceso a crédito bancario. Aquellos compradores con ahorros en el exterior pueden obtener descuentos adicionales si los vendedores requieren el pago en otras jurisdicciones.


Tomar el pulso del mercado respecto del mejor momento para comprar una propiedad requiere de la experiencia de un corredor de bienes raíces. Si bien los precios se han empezado a ajustar a la baja, tanto para propiedades nuevas como usadas, incluyendo bienes con carácter comercial, es difícil determinar cuánto más caerán. Experiencias en otros países sugieren que inicialmente se puede dar un aumento del número de propiedades a la venta (dificultades en el financiamiento, aumento del desempleo que vuelven impagables los pagos mensuales por concepto de hipotecas, etc.) y por ende menores precios. Sin embargo, conforme el inventario actual de propiedades se elimine, no se esperarían nuevas caídas de precios.


Lo mismo puede decirse del mercado de alquiler de vivienda. Inicialmente los alquileres se están ajustando a la baja, pero conforme más personas busquen arrendar frente a comprar por las razones indicadas anteriormente los precios de renta pueden empezar a subir. Para inversionistas con amplia disponibilidad de fondos, comprar unidades de vivienda para arrendar bajo una misma administración puede ser una alternativa muy rentable. El área de mayores riesgos es en el mercado de bienes raíces comerciales pues la caída de actividad económica y la quiebra de empresas reducirá la demanda, haciendo muy difícil limpiar el inventario actual en el mediano plazo.